miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA SABIDURIA POPULAR Y LA CIENCIA MEDICA

Esta noche he leido este artículo y no he podido por menos que compartirlo con todos.  Es de dos compañeros cubanos José Díaz Novás1 y Bárbara R. Gallego Machado2
A través de la historia las experiencias individuales y colectivas de una población se han ido sistematizando y transformando en parte de su cultura popular, sus medios de actuación y su sabiduría. Costumbres populares asentadas sobre bases empíricas han encontrado justificación con el desarrollo de la ciencia y la técnica, después de haber sido utilizadas durante largo tiempo.
La eficacia de la medicina alternativa fue puesta en duda durante algún tiempo, hasta que la fuerza de las evidencias y la comprobación de los mecanismos de acción de algunas de estas prácticas, no dejaron lugar a dudas sobre su utilidad en el arsenal terapéutico de la medicina moderna.
Según Lenin, que hizo aportes trascendentales a la teoría del conocimiento científico, la práctica es fuente de conocimientos y criterio de la verdad. Sin querer entrar en reflexiones profundas sobre las bases del conocimiento científico ni defender prácticas pseudocientíficas, creemos que es justo afirmar, que de la misma forma que no podemos aceptar críticamente intervenciones terapéuticas sin una base científica o evidencias irrefutables que las apoyen, tampoco debemos rechazar dogmáticamente y negar de plano, remedios que no hacen daño y que pueden hacer algún bien, siempre y cuando no sustituyan o retrasen el diagnóstico del paciente o la aplicación de terapéuticas más efectivas. También es importante señalar que no debemos dar falsas esperanzas de cura o mejoría a pacientes con enfermedades, para las cuales la medicina moderna no tiene aún la solución, utilizando remedios cuya eficacia no se ha demostrado claramente.
En la era de la medicina basada en evidencias, la genética, la inmunología y la biología molecular, no es erróneo investigar para buscar explicaciones y hechos incontestables que justifiquen el uso de algunas prácticas populares que puedan se útiles en el tratamiento de diferentes problemas de salud. ¿Quién no ha oído hablar de que cuando tenemos gripe, es bueno hacer reposo, abrigarse y tomarse un buen plato de sopa de gallina? ¿Quién no ha experimentado los resultados prácticos de esta prescripción? Pues bien, a la luz de los conocimientos científicos actuales, vamos a referirnos a una costumbre que ya era popular antes del tiempo de nuestros abuelos.
Los primeros registros del valor terapéutico de la sopa de gallina datan del siglo XII y fueron referidos por el médico Maimoniades, que la recomendaba a pacientes víctimas de infecciones del tracto respiratorio. En las últimas décadas las propiedades terapéuticas del caldo de gallina han merecido la atención de la comunidad médica. En un artículo reciente de la Revista Chest (Chest 2000:118:1150-57), fueron estudiadas las propiedades antiinflamatorias de la sopa de gallina, a través de la prueba de inhibición de la quimiotaxia de los neutrófilos in vitro. Los mecanismos atribuidos a la ingestión de la sopa de gallina en las infecciones de las vías aéreas superiores incluyen la descongestión nasal (estimulada por el líquido caliente), la adecuada hidratación y el soporte nutricional, así como el relajamiento psíquico causado por el acto de tomar la sopa.
El artículo revisado trata de documentar las propiedades antiinflamatorias de ese alimento. Como se sabe el proceso inflamatorio desencadenado por las infecciones respiratorias altas es responsable, al menos en parte, por los síntomas a ellas asociados. Con esta base, el grupo de Rennarel y otros de la sección de cuidados críticos y pulmonares, de Omaka, Estado de Nebraska en los Estados Unidos, elaboró un estudio. Después de preparar un receta tradicional (la que llamaron "sopa de la abuela"), fue determinada la inhibición de la actividad quimiotáctica de los neutrófilos usando una prueba patrón.
Inicialmente, los investigadores observaron una importante inhibición de la actividad quimiotáctica de los neutrófilos cuando testaron la sopa con todos sus componentes. Tal efecto era independiente de la concentración utilizada en la sopa. Después de la centrifugación para separar los componentes sólidos, el sobrenadante aún conservaba actividad antiquimiotáctica. Ante este hecho, los investigadores trataron de determinar cuáles de los ingredientes presentes en el caldo eran responsables de la actividad antiinflamatoria. En pruebas semejantes, varios de los componentes usados en la preparación de la sopa (zanahorias, papas, cebollas, hojas de cebollinos, ajos, perejil, ají y otros productos vegetales utilizados en la sopa tradicional), presentaron aisladamente actividad antiinflamatoria semejante a la sopa completa.
Los autores de este estudio concluyeron que, al menos in vitro hay una inhibición de la actividad quimiotáctica de los neutrófilos, tanto por la sopa completa como por sus componentes individuales. Se plantea que este pueda ser uno de los mecanismos de la acción terapéutica de la sopa de gallina en pacientes con procesos infecciosos de las vías aéreas, en los cuales existe actividad inflamatoria con la participación de células polimorfonucleares, en respuesta a la infección.
Al disminuir este proceso inflamatorio, los síntomas también serían atenuados; los investigadores también señalan que otros estudios, esta vez in vivo deben ser realizados para que los hallazgos in vitro puedan ser comprobados.
Como vemos, no fue hasta hace poco tiempo que la ciencia comenzó a comprobar y explicar, la utilidad terapéutica de un viejo remedio, que ya la sabiduría popular nos había enseñado desde hace siglos.

1 Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular. Policlínico "Lawton".
2 Especialista de II Grado en Pediatría. Profesora Asistente. Policlínico "Lawton".

jueves, 1 de septiembre de 2011

Mejorar la asistencia al parto salvaría millones de vidas.
Según un informe de la ONU, del que se hace eco el diario "El Mundo": 3,6 millones de bebés y 358.000 mujeres mueren cada año por la falta de matronas

Dicho informe, pone de manifiensto que invertir más en la asistencia al parto podría salvar la vida de millones de bebés y de cientos de miles de mujeres que pierden la vida cada año como consecuencia de la falta de recursos y personal adecuado que les atienda a la hora de dar a luz.

Este ha sido el primer informe sobre partería elaborado en 35 años. En él,  la ONU ha subrayado que las matronas no sólo pueden salvar vidas y prevenir problemas a largo plazo sino que también pueden ayudar a mejorar el desarrollo humano y económico de los países. "Si queremos evitar que estas madres y niños mueran, necesitamos invertir en asistencia de calidad", ha declarado Flavia Bustreo, del departamento de salud familiar y comunitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de las 30 instituciones que ha elaborado el informe. "Las matronas pueden proporcionar estos cuidados en las comunidades y servicios de atención primaria. También pueden poner en contacto a las mujeres con los servicios de emergencia obstétrica cuando sea necesario", ha añadido durante la presentación del informe en la reunión de la Confederación Internacional de Matronas que se está celebrando estos días en Durban, Sudáfrica.

Aumentar el acceso a estos profesionales se ha convertido en una prioridad dentro de la salud global ya que se trata de una cuestión clave para alcanzar tres de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados por la comunidad internacional para reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materno-infantil y mejorar la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria para el año 2015.

El informe señala que cada año 358.000 mujeres y 3,6 millones de recién nacidos mueren a causa de complicaciones del parto y del embarazo que se pueden prevenir. Otros tres millones de niños mueren por causas similares antes de nacer.

Para la elaboración del documento, se ha recogido información de 58 países que representan algo menos del 60% de todos los nacimientos que se producen en el mundo pero en los que se registra el 91% de las muertes maternas. Se calcula que los países necesitan un mínimo de seis matronas por cada 1.000 partos para alcanzar una cobertura del 95%. Entre los 38 países que necesitan más desesperadamente aumentar el número de matronas, 22 de ellos necesitan duplicar el personal cualificado del que disponen para 2015 y siete tienen que multiplicarlo por tres o por cuatro, si quieren que la inmensa mayoría de su población tengan acceso a estos cuidados. Nueve países están en una situación crítica. Camerún, Chad, Etiopía, Guinea, Haití, Níger, Sierra Leona, Somalia y Sudán necesitan multiplicar el número de matronas por un factor entre seis y 15, según el informe. "Asegurarse de que cada mujer y su recién nacido tienen acceso a una asistencia de calidad exige acciones drásticas", ha subrayado el secretario general de Naciones Unidas, Ban ki-moon. "Nuestra responsabilidad está clara: debemos salvaguardar a cada mujer y cada niño para que vivan y exploten todo su potencial".

El informe es para que todos pensemos, y si podemos saquemos conclusiones... hay muchas. Cada uno desde su puesto en la vida puede ayudar...